Durante años, viajar por España significaba elegir entre dos opciones:
o dependías de hoteles, reservas y precios cambiantes,
o dabas el salto a vehículos grandes, costosos y poco prácticos.
Hoy, esa dicotomía ha desaparecido.
Las minicaravanas han irrumpido con fuerza y no como una moda pasajera, sino como la respuesta lógica a un cambio profundo en la forma de viajar, desconectar y celebrar.
España no se ha subido a una tendencia.
España ha encontrado una solución.