Una minicaravana ya no es solo un medio para llegar a un destino.
Es un espacio que comunica, conecta y permanece.
En viajes, ofrece libertad.
En eventos, ofrece identidad.
Y en ambos casos, responde a una misma necesidad:
vivir experiencias reales, no formatos repetidos.
Por eso su uso no deja de crecer.
Porque cuando algo funciona en tantos contextos distintos, no es casualidad.
Es evolución.